jueves, 19 de julio de 2012

El Olivo: hombres, dioses, mito, religión y arte

" Traigo en una mano la rama de olivo y en la otra el arma de los que luchan por la libertad, 
no permitan que deje caer el olivo "
(Yasir Arafat en la  Intervención en la Asamblea General de la ONU en 1974.)


El olivo es considerado un árbol sagrado desde los albores de la humanidad,  diferentes culturas lo relacionan con la luz, prosperidad, fecundidad, perpetuidad,   atributo de los guerreros triunfadores, símbolo de la victoria y de la paz por excelencia, no en vano el escudo de la bandera de la ONU está representada por ramas de olivo que rodean el mundo.

Los olivos pueden vivir más de 2000 años eran considerados inmortales y casi lo son, porque de sus raíces siempre brota un nuevo retoño. Pueden resistir sequías y enfermedades, dar frutos después de ser quemados, trasplantarse con facilidad... Sus frutos son muy apreciados, ya que se conservan durante largos periodos de tiempo y de ellos se extrae el aceite, que sirve para iluminarnos, conservar alimentos...

Los primeros usos que se conocen del olivo datan de hace más de 15000 años (en el Paleólitico Superior), pero su momento de auge empieza aproximadamente 5000 años después con el descubrimiento de la agricultura llegando a  propagarse y extenderse a las  zonas de Palestina, Líbano, Siria...

El primer pueblo datado al que se 
atribuyen poderes mágicos, es al egipcio (que duran hasta la actualidad), ya que el aceite servía tanto para iluminar sus templos como para embalsamar  a las momias. También se solían introducir coronas hechas de ramas de olivo en los sarcófagos. En el interior de  cámaras funerarias se pueden apreciar  vasijas  y ánforas con aceite de oliva.

Los griegos admiraban las costumbres egipcias, por lo que las fueron adaptando a su vida cotidiana, así que siguieron aceptando como "sagrado" al olivo. Eso sí, cambiando el nombre de la divinidad, en el caso egipcio fue Isis la que introdujo el olivo en Egipto, en Grecia el mito de la creación de Atenas se atribuye a Atenea, que según cuenta la mitología griega fue el fruto de una disputa entre Atenea y Poseidón por la soberanía de la región de Atenas. 
Ganó la diosa, de ahí que ésta le entregara a la ciudad ese primer olivo que llevaría la paz y prosperidad al pueblo, por lo que el olivo seguiría siendo un símbolo de paz. Así cuando terminaba una batalla, los vencidos entregaban a los vencedores una rama de este árbol como símbolo de tregua, aceptación de la derrota y paz.
Cuando nacía un niño (varón), se colocaba una rama de olivo encima de la puerta.

En los juegos Olímpicos los atletas no competían por el oro sino por una corona de olivo  y se les concedía toda la cosecha de aceite que se obtuviera en las plantaciones de Atica consagradas a Atenea.

En el  Imperio Romano, el olivo también representaba la paz y la prosperidad, por lo que antes de una batalla en las negociaciones el adversario debería llevar una rama de olivo como señal de paz y buena voluntad.

No es de extrañar que en la leyenda de la fundación de Roma estuviera presente un olivo. Dice la leyenda que Rómulo y Remo vieron la luz por primera vez bajo las ramas de un poderoso olivo.

Las tres religiones monoteístas más importantes del mundo, no escapan al embrujo del olivo, en el Tanakh (judios) y en el Antiguo Testamento (cristianos), son numerosas las referencias en las que se menciona. La primera de ellas es cuando la Paloma entrega a Noé una rama de olivo en señal de que el Diluvio Universal había terminado. También según las Escrituras "Bosques de olivos fueron parte del botín que se prometió a los israelitas en Canaán". Tampoco nos sorprende a estas alturas que la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, la multitud portara ramas de olivo, en señal de triunfo, proclamándolo hijo de Dios. Jesús oró y lloró en el Huerto de los Olivos, en el Gethsemaní, que significa “prensa de aceite”
En estas dos  religiones se empleaba el aceite para las lámparas, sacrificios, ofrendas y fiestas.

 En el Corán se alaba el aceite de oliva y el olivo diciendo:
 "La candileja está en un recipiente de vidrio que parece un astro rutilante. Se enciende gracias a un árbol bendito, el olivo, no oriental ni occidental, cuyo aceite casi reluce aunque no lo toque el fuego. Luz de luz.”

También es un árbol sagrado por los habitantes del Magreb, porque creen que el nombre de Alá está escrito en sus hojas.

El olivo, árbol sagrado para todos. Cuando un camarero te agasaja con  unas olivas a la hora del aperitivo, está haciendo un viejo ritual, te está dando la bienvenida, en señal de su buena voluntad, por eso debe darlo con alegría y el que la recibe demostrarle su gratitud.
Mi próximo regalo a un ser querido será una buena botella de aceite y una ramita de olivo. 



Fuente imagen:  Aceite de Jaén